Diego Llorente

Altibajos al margen, Raúl Navas e Íñigo Martínez se han asentado como una pareja muy competitiva y, sobre todo, muy consecuente con el contexto creado por Eusebio. Una vez éste dio con la tecla al juntar a Zurutuza con Illarra, la Real comenzó a crecer a partir del balón e, indirectamente, se reforzó la posición de sus dos centrales.
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Con balón esta apuesta realzó su importancia al recaer en ellos la responsabilidad de dar el importante primer pase de cada ataque txuri-urdin, pues ambos cumplieron con nota tanto en el juego corto (Navas) como en el largo (Íñigo). Y sin balón, a pesar de ser una de las parejas más lentas de La Liga, sobresalieron viviendo muy lejos de su portería. Mientras Íñigo anticipaba y tiraba del equipo para arriba, Raúl Navas guardaba la posición y hacía de coche escoba. Es decir, que mientras se complementaban a ellos mismos también complementaban la propuesta colectiva, de manera que al final de temporada la tarea de buscar un nuevo compañero de zaga para Íñigo se diera por concluida tras el magnífico rendimiento de Navas.

Entonces, ¿por qué el primer fichaje de la Real Sociedad ha sido Diego Llorente, un central que llega, además, por una cantidad que en clave txuri-urdin es bastante importante? Más allá del escalafón que finalmente ocupe en los planes de Eusebio Sacristán, lo cierto es que el conjunto donostiarra tenía tres poderosas razones para realizar esta apuesta. La primera es la evidente: Mikel González abandona el club tras 20 años y la rotación en dicho puesto se quedaba todavía más corta de lo que ya venía siendo habitual, pues Aritz Elustondo no ha podido dar un paso adelante este curso tras un año muy complicado en lo personal. Así, con Íñigo, Llorente y Navas la Real se garantiza una rotación de calidad.

En segundo lugar, el canterano madridista puede ocupar varias posiciones en caso de emergencia. Central en ambos perfiles, lateral derecho en ocasiones o incluso como mediocentro, a lo Diego Reyes. Un extra muy necesario en clave realista, ya que este año la plantilla ha ido bastante justa de efectivos -lo cual, ojo, también ha permitido al club promocionar a los jóvenes Bautista, Zubeldia y Odriozola-.
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El caso es que, entrando ya de lleno en la tercera razón, quizás la más poderosa, este año la Real juega tres competiciones. Un reto más que notable para un equipo que viene pecando de tener una rotación corta que, a su vez, quizás no ha ayudado del todo a fomentar la competitividad entre los futbolistas. Este debe es, de hecho, lo que junto a la falta de una estrella ofensiva separó al conjunto de Eusebio del Sevilla de Sampaoli. O lo que es lo mismo, de la Champions. Con Diego Llorente, sea titular o suplente, esta distancia será menor. De ahí su fichaje a pesar del año de Navas.

“Central en ambos perfiles, lateral derecho en ocasiones o incluso como mediocentro

 No sé si ha jugado en esa demarcación en su estancia en Rayo y Málaga, pero en el filial blanco jugó varias veces ahí, y también en el primer equipo en algunos amistosos de pretemporada.